Desde su puesto de director general de la sociedad de garantía recíproca Elkargi, Víctor Ibarreche puede observar las cuentas de resultados de una buena parte de las pymes vascas. Y alerta de que hay muchas empresas «malheridas» y que queda mucho por hacer. «El entorno favorable actual -liquidez abundante con tipos de interés casi nulos, devaluación del euro, precios reducidos del petróleo- ha permitido cicatrizar las heridas menos profundas del tejido económico-empresarial, pero continúan existiendo empresas con heridas aún abiertas o en estado de debilidad, que requerirán períodos de recuperación más amplios para poder incorporarse a un mercado globalizado y con elevados estándares de competitividad».

Víctor Ibarreche considera que las empresas son conscientes de la necesidad de innovar y de mantener en positivo sus cuentas de resultados. «Han decidido renovarse y su voluntad es firme. Sin embargo, su debilidad afecta a sus cuentas de resultados y sus estructuras de balance. Por ello, pensar en una rápida recuperación sería pecar de voluntarismo. Todos confiamos en el futuro, pero demos tiempo al tiempo».

El profesor Madariaga manifiesta que la mejora en la competitividad explica el tirón del sector exterior, que se ha traducido en un aumento de inversión y empleo, lo que finalmente ha revertido en cierta fortaleza de la demanda interna, en la que el consumo cobra protagonismo. «En 2015 esperamos que profundice este proceso y sean el consumo y la inversión los elementos que aporten crecimiento, además del sector exterior. El crecimiento en 2015 superará el 2,5% y se percibirá una mejoría en las magnitudes del mercado laboral. Este proceso seguirá teniendo recorrido en 2016», asegura.

En el grupo cooperativo Mondragón entienden que en el futuro las posiciones competitivas «pasan por la migración de forma selectiva hacia actividades, sectores y mercados en cuyas cadenas de valor existan oportunidades que creen mayor riqueza y empleo, especialJoseba Madariaga, profesor de Administración y Dirección de Empresas en Deusto. mente en aquellos negocios con insuficiente capacidad actual de generación de valor añadido».

EL PRESIDENTE DE LA CORPORACIÓN cooperativa, Javier Sotil, explica que para realizar este cambio es necesaria una dimensión adecuada a las exigencias que implica operar en un mercado global. «Y tualidad». eso exige tanto gestionar proactivamente la identificación de socios y el desarrollo de alianzas como desarrollar políticas de reforzamiento patrimonial en nuestras empresas», dice.

El hecho de que el 71% de las ventas de la Corporación Mondragón sea en mercaasegura. dos internacionales «supone también una oportunidad para consolidar el desarrollo interno y la supervivencia de nuestras empresas», señala su presidente. «Por ello queremos adaptarnos para competir en mercados globales con una estrategia seria y ordenada de multilocalización, que requiere grandes recursos para implantarse en los mercados, y para adaptar nuestra oferta a entornos muy diversos».

El presidente de CIE Automotive consider a vivir». dera que la empresa vasca ha recorrido ya una buena parte del camino de internacionalización. «El proceso de internacionalización de las empresas vascas ha sido fundamental para consolidar nuestra posición en Euskadi, pero también en el mundo. Los frutos de ese trabajo han servido para soportar mejor la crisis y para aprovechar la recuperación que se está produciendo en la acNo obstante, Pradera señala que, para poder competir a escala global, las empresas vascas necesitan seguir aumentando su dimensión mediante fusiones, adquisiciones o alianzas, y deben mejorar sus niveles de innovación. «Tenemos que dar mayor valor no solo a nuestros procesos, en los que somos excelentes, sino también a nuestros productos», Mirando al exterior, Antxon López Usoz subraya que para los exportadores de máquina-herramienta en China se abre un nuevo escenario. «El fuerte tirón que China ha dado a la inversión a lo largo de la última década, con una tendencia a la sobrecapacidad, se ha detenido. El país está moderando su crecimiento en términos de PIB, frenando en general la inversión y manteniendo mejor su apoyo al consumo. Se trata de un nuevo escenario para los bienes de equipo en el que tendremos que aprenEl representante de la industria de máquina-herramienta considera que la las inversiones en tecnología e I+D, ya que nuestros competidores han sido muy agresivos durante este tiempo y pueden llegar a tomarnos una ventaja competitiva difícil de equilibrar», señala.

Estos refuerzos exigirán importantes inversiones financieras, que el presidente de Velatia confía encuentren el respaldo de las entidades y los mercados financieros.

La gran recesión de los últimos años ha puesto de manifiesto «con toda su desnudez» los problemas estructurales que aquejan a la industria», explica Roberto Velasco, catedrático de Economía Aplicada de la UPV-EHU. A su juicio, el actual modelo de crecimiento está agotado, y es necesario cambiarlo por un esquema productivo que tenga como eje la reindustrialización. «EL MODELO PRODUCTIVO constituido por conocimientos, técnicas, sistemas tecnológicos, cualificación de la mano de obra y, como colofón, actividades generadoras de bienes y servicios, se modifica cuando los empresarios deciden mayoritariamente invertir en nuevas actividades y negocios, pero eso no significa que los empresarios sean capaces por sí solos de cambiar el modelo económico de un país». Velasco añade que «para lograr ese cambio resulta imprescindible la colaboración público-privada, la existencia de un liderazgo comles para la actividad innovadora de las empresas, y se apoya en la introducción de nuevas técnicas de gestión de la mano de obra capaces de impulsar la innovación, según explica.

Los cambios legales en materia de contratación y despido no son suficientes para avanzar en materia de innovación si no van acompañados de otros en materia de negociación colectiva, según la Comisión Europea. Velasco recuerda que «los expertos coinciden en que el cambio de modelo de negociación colectiva abordando compromisos relacionados con la organización flexible del trabajo son más trascendentales para garantizar el empleo y la modernización de las empresas que abaratar el despido».

La cuestión es que, en un contexto de negociación colectiva ralentizado, los sindicatos se muestran ajenos al debate de la flexiseguridad, y ya resulta difícil abordar la competitividad en los procesos de negociación colectiva.

El presidente del Consejo de Relaciones Laborales del País Vasco, Tomás Arrieta, considera que «las relaciones laborales del futuro sólo pueden ser cooperativas. Un buen clima laboral y unas relaciones laborales sanas y equilibradas dentro de las empresas son una verdadera condición para avanzar en un modelo basado en el incremento de la competitividad».

Buen conocedor de la realidad de los agentes sociales, Arrieta insiste en que no hay alternativa al diálogo y al acuerdo. «Éste es un proceso abierto y complicado, que necesita dosis muy altas de imaginación y valentía. El punto de partida solo puede ser el reconocimiento de que el pacto es el único con

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[JULIO 2015]

ECONÓMICA