Si la semana pasada el gobierno anunciaba un pacto con Ciudadanos para agilizar medidas urgentes para los autónomos y una comisión para trabajar en la futura reforma de la ley que afecta a los trabajadores por cuenta propia, esta misma semana el Ejecutivo ha anunciado que no subirá los impuestos a este colectivo. El ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro se comprometía a no tocar la carga impositiva en una reunión mantenida con el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor.

El titular de Hacienda especificó durante el encuentro que «no se va a subir los impuestos mientras aumenta la recaudación al ritmo que va haciéndolo después de haberlos bajado». En lo que va de año, la recaudación del pago fraccionado del IRPF a los autónomos ha crecido un 15%, pese a que el tipo había bajado del 21% al 15%, un descenso en torno al 30%.

El esfuerzo fiscal de los trabajadores por cuenta propia es una de las losas con las que carga el colectivo junto a la morosidad y la desigualdad en protección social.

Cuando una persona inicia una actividad empresarial, los dos principales tributos a los que tienen que hacer frente son el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En algunos casos, la actividad esta exenta del pago de IVA. Los sectores, en concreto, que se benefician de esto son la enseñanza tanto en centros privados como públicos; la asistencia por parte de profesionales de la sanidad y médicos a personas físicas; los servicios profesionales, en los que se incluye además aquellos cuya contraprestación consista en derechos de autor, ya sean prestados por escritores, artistas plásticos y colaboradores gráficos y literarios; los servicios de mediación que se realizan a personas físicas en distintas operaciones financieras que están exentas; los servicios y operaciones que tengan relación con los seguros; la entrega de sellos; los servicios que prestan los fedatarios públicos en determinadas operaciones financieras y el arrendamiento de viviendas, y la entrega de terrenos rústicos.

Los autónomos son un sector clave para la economía de Castilla y León. Ese anuncio puede resultar clave para muchos de ellos.

Fotografía: ATA