Fuente: http://www.diariodenavarra.es/

Sonagar, Sociedad Navarra de Garantía Recíproca, tiene por finalidad, como Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), ser una «ayuda» para que el cliente que pide el aval tenga mejores condiciones de precio y de plazo ante la entidad financiera. Además, ofrece asesoramiento financiero. «Hacemos un traje a medida al cliente porque miramos también en qué situación está cada empresa», explicó Santiago Cámara, presidente de la compañía.

Su actividad es la de conceder avales a las pequeñas y medianas empresas (pymes). De hecho, el 94% de las empresas que en 2015 estaban avaladas por Sonagar tenían menos de 25 trabajadores. A cambio, cobran unas comisiones dependiendo del importe. Avalan, por ejemplo, parte de la inversión que vaya a abordar una empresa, lo que les ayuda a conseguir mejores condiciones ante las entidades financieras al solicitar el préstamo. En el año 2015 avaló proyectos de empresas por valor de 14,5 millones de euros, frente a los 13,6 millones de 2014.

Máximo histórico en 2009

La actividad de una SGR está muy ligada a la situación económica de las empresas. Y así lo reflejan los avales concedidos. Sonagar, con 36 años de vida, alcanzó el máximo histórico concedido anualmente en 2009, con 54 millones de euros y, a partir de esa fecha, fueron disminuyendo las cuantías formalizadas para llegar a los 10 millones de euros en 2013. A partir de ahí, en los dos años siguientes, el importe ha ido creciendo.

El riesgo vivo es otro de los indicadores de la actividad de una SGR. Es la cantidad que los clientes/socios deben a las entidades financieras y que están avaladas por Sonagar. Y este parámetro también ha evolucionado con la crisis. A final de 2015 el riesgo vivo era de 98,8 millones de euros, frente a los 109,4 millones de euros de 2014. El máximo importe de riesgo vivo asumido por la sociedad se alcanzó en 2009 con 165,8 millones de euros.

Los recursos propios o fondos propios pasaron de 5,7 millones de euros en 2014 a 13,3 millones de euros en 2015, un incremento debido a un cambio legislativo que ha obligado a tener un capital mínimo de 10 millones de euros. Este aumento se ha hecho con cargo al fondo de provisiones técnicas. El resultado neto, 5.000 euros en 2015, se destinó en su totalidad a reservas. A pesar de la crisis, Sonagar ha continuado con su actividad y sus resultados porque «teníamos un alto nivel de fondos propios», añadió Cámara. El coeficiente de solvencia es del 27%, cuando el mínimo exigido es de 8%.

Morosidad

La morosidad ha estado en 2015 entre el 3% y el 4% (sobre el riesgo vivo. «Es un índice muy alto. Ha habido años en que era muy pequeña. Confiamos en que en 2016 baje al 2% y al 1% en 2017», añadió Cámara. «Desde que empezó la crisis pagamos como media entre 4 y 5 millones de euros por problemas de insolvencias», apuntó. «La repercusión en la tesorería no ha sido significativa y se ha mantenido en 19 millones», apuntó el directivo.

La cifra de negocios es el resultado de lo que Sonagar obtiene por su actividad, es decir, los ingresos por avales y garantías, así como por prestación de servicios. Esta cifra pasó de 835.000 euros en 2015 a los 963.000 euros en 2015. Las comisiones que cobra Sonagar depende del tipo de aval. En los financieros es del 0,5% sobre el importe formalizado en concepto de gastos de estudio, y la comisión de aval oscila entre el 0,5% y el 0,75% anual sobre el riesgo vivo. El importe máximo otorgado es de 840.000 euros. En un aval financiero, la comisión es del 0,25% por gastos de estudio y la comisión de aval es del 0,5% anual sobre el riesgo vivo. En este caso el importe máximo es de 2 millones de euros.

Los avales financieros sirven de garantía para préstamos y tienen como máximo un plazo de 15 años. Los técnico sirven para avalar obras, por ejemplo, ante instituciones. Suelen tener un plazo de 1, 2 o 3 años. Los primeros son los que más cantidad representan en el total. Así, de los 98,8 millones de riesgo vivo que tenía Sonagar a final de 2015, correspondían a avales financieros 80,9 millones, mientras que 17,8 millones era la cuantía de los avales técnicos.

Sonagar, que hoy cuenta con siete trabajadores, firmó recientemente un acuerdo con Sodena, como también lo hizo Elkargi, su la sociedad competidora con sede en el País Vasco, por el que la sociedad pública se compromete a reavalar, con unos límites, el 25% de lo formalizado por la Sociedad de Garantía Recíproca.

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