Qué se puede deducir un autónomo y qué no en la Declaración de la Renta

 

Llega la hora de hacer la Declaración de la Renta también para los autónomos. A la hora de hacerla, los trabajadores por cuenta propia deberán tener en cuenta qué se pueden deducir y qué no.  Entre lo que sí se pueden deducir figuran los gastos propios del desarrollo de la actividad empresarial que incluyen los de explotación y los materiales comprados. Además, la cuota mensual de la Seguridad Social, de alquiler y reparación de material. De igual forma, se incluyen gastos como abogados o notarios, contratos de luz y de agua.

 

En el caso de que el autónomo trabaje en casa y sea de su propiedad, el trabajador puede deducir los gastos de comunidad de propietarios, el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y los gastos corrientes, eso sí, en función de los metros cuadrados donde ejerza su actividad profesional. Las pólizas de seguro que contrata un autónomo para protegerle en el desempeño de su profesión, así como gastos bancarios (cuotas de tarjetas, comisiones por mantenimiento o intereses por préstamos) entran dentro de los gastos deducibles, incluso, en estos casos, no hace falta presentar factura, solo hay que declarar el cargo en el banco.

 

Existen gastos como el teléfono móvil o el combustible para el vehículo que pueden acarrear inspecciones de Hacienda. Es conveniente, que esté demostrado su uso dirigido al desarrollo de la actividad empresarial. En el caso del teléfono móvil, Hacienda permite desgravar un 50%, porque considera que la otra mitad es para uso personal. Es recomendable, tener dos dispositivos si existe un nivel muy elevado de uso profesional.

 

En el caso del vehículo, sólo se admite si los autónomos se dedican a actividades vinculadas con el transporte o comerciales. El resto no se puede deducir en el IRPF, aunque sí el 50% si se trata del IVA. En cuanto a las estancias en hoteles, viajes y gastos de manutención, deberá demostrarse que los gastos se realizaron con un destino estrictamente profesional. En lo que se refiere a gastos no deducibles, se encuentran, entre otros, multas y sanciones; donativos; pérdidas de juego; gastos realizados con personas o entidades residentes en paraísos fiscales e IVA soportado que resulte deducible en la declaración del IVA.

 

 

Fuentes: Recomendaciones de los Asesores Fiscales

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