Ocho de cada diez autónomos en España carecen de empleados. A pesar de lo llamativo de la cifra, a finales de junio, los trabajadores por cuenta propia que crearon empleo alcanzó las 434.397 personas, un 21,9%. Los datos extraídos del informe de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) revelan el potencial de los autónomos para generar empleo y también la necesidad de allanar el camino para que lo hagan. Una de las vías a las que recurren los autónomos que inician una actividad o que poseen un negocio pequeño es la del autónomo colaborador, familiar de primer o segundo grado de profesional que convive y trabaja con él. Según el estudio de esa organización, en el primer semestre se registraron 194.744 autónomos colaboradores familiares, de los que 106.136 son mujeres frente a 88.608 hombre. En su mayoría, del sector de la hostelería y del comercio.

La ventaja de esta modalidad es que la contratación es más sencilla y los autónomos colaboradores no están obligados a hacer la declaración trimestral de IVA. Esta figura sólo tiene que presentar su declaración del Impuesto de la Renta sobre Personas Físicas (IRPF) y pagar los impuestos en función de los ingresos obtenidos, como cualquier asalariado. El objetivo de esta medida es favorecer la cotización de aquellos familiares de los autónomos, sobre todo cónyuges e hijos, que no cotizan a pesar de trabajar en el negocio familiar debido a las dificultades económicas por las que pasan los pequeños negocios. Para poder dar de alta a un familiar como autónomo colaborador es necesario que éste sea familiar directo, conviva con él y tenga al menos 16 años. En la actual regulación, existen bonificaciones para contratar a un colaborador. La reducción de la cuota a la que pueden acogerse los autónomos colaboradores es similar a la tarifa plana, pero no es compatible. Durante los primeros 18 meses se pueden beneficiar de una reducción del 50% de la cuota de la Seguridad Social, mientras que los seis meses siguientes el porcentaje desciende al 25%. Además, el colaborador no estará obligado a realizar las declaraciones fiscales habituales de los autónomos aunque sí lo deberá hacer el autónomo titular.

Este colectivo, el de los autónomos, es un protagonista activo en la operativa de las sociedades de garantía de nuestro país. De hecho, se calcula que los autónomos cuentan en el ámbito de las sociedades de garantía con un riesgo vivo (importe pendiente de devolución) de 700 millones de euros. Al cierre del pasado ejercicio, el número de trabajadores autónomos avalados históricamente por las SGR, integradas en CESGAR, asciende a 54.807.