Oinarri celebró el viernes su junta de accionistas. Aguirre envió entonces un mensaje a las pymes vascas: es el momento de reconstruir las estructuras financieras

DONOSTIA – Oinarri, la sociedad de garantía recíproca constituida a iniciativa de los organismos representantes de las cooperativas y sociedades laborales del País Vasco formalizó en 2014 nuevos avales por un importe de 61,1 millones de euros, consolidándose como la quinta del sector de las 23 que existen en el Estado. Más allá de los números, la entidad mira al futuro con la perspectiva de un cambio de ciclo, lo que implica tomar posiciones.

¿Por qué defiende Usted que estamos ante el mejor momento para consolidar la estructura financiera de las empresas?

-Hay variables macroeconómicas externas como tipos de interés bajos, una diferencia entre dólar y euro más asequible o la rebaja de los precios del petróleo que impulsan las posibilidades de negocio. Pero son todos factores de fuera de la empresa, que no dependen de las decisiones internas, no están en manos de los empresarios. Impulsan el crecimiento pero crean incertidumbres porque son variables que mañana pueden cambiar. Sin embargo, estructurar el sistema financiero de la empresa es algo que sí está en su mano y que supone un avance. Y ahora estamos en un momento dulce para ello. Las medidas del Banco Central Europeo han provocado que haya muchísima liquidez en el mercado, un exceso de dinero que se une a la necesidad que tienen todos los bancos de querer invertir. Las entidades quieren dar dinero, tienen apetito inversor.

¿Y ofrecen mejores condiciones?

-En los últimos años los grifos estaban cerrados o los préstamos eran carísimos. Ahora están bajando los tipos de interés y las ofertas son mejores. A las empresas se les presenta una oportunidad para conseguir financiación más barata y estable. Es el momento adecuado para que los directores financieros analicen la estructura de la deuda de su empresa y ordenen los pasivos, aprovechando la coyuntura favorable.

¿Qué pueden hacer?

-Aprovechando los tipos bajos actuales, en vez de pedir préstamos para pequeñas operaciones a corto plazo, pueden plantear una reestructuración completa. Hay oportunidades para realizar operaciones de hasta diez años. Pueden optar a tener todas las fuentes de financiación estabilizadas y hacerlo a un precio barato. Lo que interesa es resolver el pan para hoy, para mañana, para pasado y para los próximos años.

Pero es más caro, ¿no?

-Hay que saber utilizar bien los recursos de las empresas, incluidas las garantías. Ahí jugamos un papel fundamental las sociedades de garantía recíproca, y no hablo solamente de Oinarri, incluyo a Elkargi. Todo tiene un poco de coste, el largo plazo es más caro y hacerlo con una SGR también, pero aún así es más barato que nunca y ofrece una estabilidad tremenda, que creo que es fundamental para el futuro.

Pero las empresas han mantenido una tendencia de desapalancamiento en los últimos años.

-Las empresas venían de estar muy endeudadas y hemos pasado cerca de cinco años con dificultades para acceder a préstamos nuevos, teniendo que devolver los anteriores. El desapalancamiento es evidente. Ahora es importante buscar el equilibrio. Las compañías tienen que abordar proyectos de inversión. Si la economía crece como se prevé, cerca del 2 o 3% este año y el próximo, van a tener que renovar máquinas o equipos. Las empresas harán inversiones dependiendo de las oportunidades de mercado. Pero para eso tienen que tener una estructura consolidada. La economía es cíclica y estamos en el momento de poder dar estabilidad a esa estructura, de reforzar los cimientos. Aunque luego vuelvan las vacas flacas. Lo ideal sería que el 60 o 70% de los recursos financieros ajenos que la empresa tenga que usar estén ya consolidados, que sean firmes.

¿Existe demanda para nuevas inversiones o hay temor?

-Los factores de mejora de la economía son tan ajenos para el empresario que se retraen, cosa que es entendible. Meterte en una inversión millonaria es complicado. Ningún cliente firma contratos a largo plazo y la incertidumbre sobre el mañana es real. Por eso insisto en la oportunidad que ahora existe para estar preparados para esas inversiones futuras con un plan de negocio bien estructurado. Y los bancos ahora quieren dar crédito, lo que se refleja en lo activos que están en la captación de clientes. Eso supone que las empresas podrían analizar sus deudas y plantear alternativas.

¿Hay que aprovechar la salida de la crisis?

-Es un mensaje importante. Entiendo las cautelas, pero siendo precavidos hay que aprovechar el momento. Vamos a hacerlo bien. Vamos a aprovechar la coyuntura. Tan importante como saber producir es saber financiar tu empresa. Fíjate si se ha visto importante que en cuanto se ha colapsado el sistema financiero muchas empresas se han visto arrastradas. Es verdad que también han bajado los pedidos, pero muchas se han visto asfixiadas por la falta de liquidez, la falta en definitiva de recursos. Ahora es el momento de buscar un equilibrio entre el corto y el medio plazo.

La idea es saber afrontar este cambio de ciclo entonces…

-Es momento de dejar las empresas en buena posición para el mañana. Las empresas que han llegado a la orilla de la recuperación tras pasar seis años en el mar, sufriendo bandazos, teniendo vías de agua por todos lados y poniendo parches como podían, en forma de créditos de refinanciación, que casi nadie conseguía, ahora tienen que afrontar la reparación total de la embarcación. Es la hora de subir el barco al puerto y poner las cosas bien porque seguramente ahora navegaremos por aguas en calma pero dentro de algún tiempo, según nos alejemos del puerto, volveremos a encontrar marejadas. Y no podremos afrontarlas con parches todavía, sino con una estructura sólida, con el casco perfecto. Es el momento de arreglarlo. El casco en este caso son las finanzas.

¿Las pymes son las destinatarias del mensaje de Oinarri?

-Las grandes empresas, los directores financieros de estas, ya están haciendo esta reflexión con toda probabilidad y estarán negociando la reestructuración de su pasivo. Pero las pequeñas y medianas empresas tienen dificultades para eso. Alguien que sabe fabricar tornillos, reparar coches o diseñar componentes, por poner ejemplos, a menudo no tiene la estructura suficiente como para hacer esa reflexión, plantearla e ir con unas cuentas bien hechas y un planteamiento estudiado a las entidades financieras. Esas empresas tienen que venir a las sociedades de garantía recíproca, a Oinarri y a Elkargi, porque nosotros sí podemos ayudarles a poner todo eso en orden. Solo con ese paso podrán ir a las entidades a explicarles cuál es su planteamiento. Explicando a qué plazo plantean la refinanciación y con qué garantías. Y si les rechazan, podrán ir al banco de al lado. Porque ahora mismo los bancos tienen tantas ganas de dar crédito que seguramente conseguirán lo que busquen.

Se refiere a la competencia que ha aumentado entre las entidades…

-Sí y a la necesidad que tienen de incrementar las cuentas de resultados. Los bancos quieren dar, es su negocio. La primera línea de las cuentas de resultados de cualquier entidad se refiere a los intereses cobrados. Si no tienen esa primera línea, que equivale a las ventas en cualquier empresa, tienen que cerrar.

Las crisis ha servido para que tanto Oinarri como Elkargi y las sociedades de garantía recíproca hayan crecido. ¿Por qué?

-Hemos crecido porque hemos sido capaces de atender a muchísimas de esas empresas que necesitaban poner los parches que antes mencionaba y que sin nosotros probablemente no lo hubiesen podido conseguir. Las firmas que se están acercando a las sociedades de garantía recíproca lo hacen porque van al banco y se encuentran que necesitan un aval. Nosotros ofrecemos otros mecanismos para poder correr unos riesgos que los bancos no ofrecen. Avalamos proyectos que de otra manera muy probablemente no hubiesen conseguido financiación.

¿El año 2015 será también positivo para sociedades como Oinarri?

-Nosotros esperamos crecer pero es cierto que 2015 trae también incertidumbres para las SGR. La causa es que hay entidades financieras con tantas ganas de ofrecer financiación que a veces descuidan las garantías. Ahora son capaces de soportar unos riesgos que hace dos años no corrían. Además ahora mismo se están peleando por los precios entre ellas, por esa competencia de la que hablábamos y nuestro aval tiene un coste. Eso siempre incrementa el precio de la operación final. Por eso lo que hacen es dar ellas los créditos a muchas empresas sin avales. Por eso digo que hay dificultades, pero creemos que vamos a crecer más que el año pasado.

¿Qué aportan las SGR?

-Nos va a tocar hacer esa labor de convencimiento a las empresas para que entiendan que no se trata solo de aprovechar el momento cortoplacista. Hay que hacerlo todo bien. Además de la facilidad de crédito pueden explotar todos los recursos y garantías para conseguir que en vez de tener un crédito a tres años lo tengan a siete o diez años, lo que da una garantía de vida a largo plazo. Para eso es necesario contar con una sociedad de garantía recíproca. Ciertamente es un mensaje difícil de transmitir, porque muchas compañías miran al corto plazo y prefieren ahorrarse un dinero ahora.

¿Cree que el modelo está más vigente que nunca?

-Más que nunca fue hace tres años, cuando acceder a un préstamo era dificilísimo. Hoy seguimos ofreciendo ese valor a las empresas y queremos seguir así. Ahora la situación no es de emergencia. Es el momento de poner coherencia.