El sistema de garantías español, resultante de los primeros coletazos de la Democracia, ha avanzado junto a la sociedad de este país durante más de tres décadas. Pero, a partir de un ambicioso Plan Estratégico al que se han subido las 20 sociedades de garantía que actualmente componen el sector, éstas han decidido que era el momento de colocar a esa ciudadanía en el centro de su acción. Y, para ello, se ha procedido a avanzar en un objetivo que, tal vez, debería haberse afrontado antes: obtener mayor visibilidad.

Uno de los grandes intelectuales de la Comunicación, Herbert Marshall McLuhan utilizaba una metafórica frase que cobra especial relevancia en un momento como el actual, en el que las proyecciones económicas pueden ser de un día para otro agua de borrajas y en que en múltiples ámbitos de nuestra vida se cumple esa Ley de Moore que viene a decir que cada dos años se duplica el potencial de una tecnología. La frase del filósofo que acuñó el término «aldea global» decía aquello de que «estamos en un coche yendo hacia el futuro, utilizando sólo nuestro espejo retrovisor».

En un entorno cambiante –como señalamos- en el que las estrategias apuntan a unir fuerzas –acabamos de verlo con el lanzamiento de Bizum por parte de una treintena de bancos-, las sociedades de garantía apostaron, por fin, por dejarse ver. Y lo están consiguiendo. Las sociedades de garantía (SGR) han entendido que la imagen es fundamental, y que la transparencia también es un activo.

Por este motivo, y respondiendo a uno de los objetivos estratégicos de SGR-CESGAR, la patronal del sector, ha crecido de una manera notable la visibilidad de las SGR en medios especializados, en diarios generalistas y suplementos informativos, ya sea a través de canales tradicionales o en el universo online, que, no lo olvidemos, sigue ganando fuerza.

El sector de las garantías ha ganado en visibilidad, un 40% en los últimos meses según las mediciones del Informe de Acceso a Financiación de las Pymes Españolas que pilota ABAY analistas cada seis meses. El segundo volumen de dicho análisis apuntaba que más del 18 por ciento de las pymes conocía el funcionamiento y utilidad de las sociedades de garantía. Es obvio: queda mucho camino por andar. Pero el espejo retrovisor va mostrándonos cada vez mayor nitidez.