La pasada semana el diario económico CincoDías reunía al presidente de la Confederación Española de Sociedades de Garantía (Cesgar), José Rolando Álvarez; al director general de Avalunión, Antonio Vega Pérez; a Josu Sánchez, presidente de Elkargi; al director general de CREA, Rafael Lambea; a Arturo Rojas, socio de AFI, y a José Carlos Montes, director general de Avalia Aragón, para analizar en sus tradicionales desayunos la situación del acceso al crédito de pymes y autónomos. Pero también, para conocer el crucial papel que desempeñan las sociedades de garantía en su financiación. Durante el encuentro, los expertos apuntaron a la necesidad de un cambio regulatorio por parte del Banco de España para que las sociedades de garantía puedan avalar a pymes aunque presenten pérdidas durante tres ejercicios. En este aspecto, Lambea recordó que las SGR no son entidades bancarias y trabajan con empresarios que necesitan un tratamiento especial.

En un encuentro en el que se puso de manifiesto la importancia del sistema español de garantías, en el que también tiene cabida la Compañía Española de Reafianzamiento (CERSA), todos los analistas coincidieron en que «queda mucho por hacer» el campo de la financiación. De hecho, apuntaron a que en el último semestre 150.000 pymes no obtuvieron financiación, con la consecuencia evidente de no poder generar empleo.

Los responsables de las sociedades de garantía evidenciaron también el papel que desempeñan las SGR para que estos negocios puedan lograr acceso al crédito. El primer escollo para aumentar los avales de las sociedades de garantía es que los empresarios las conozcan. Una asignatura pendiente a la que las sociedades de garantía dirigen todos los esfuerzos. La meta es lograr llegar a más pymes y autónomos, y alcanzar la cifra de 2.500 millones de avales frente a los 1.200 millones a los que se llegará este año, según adelantó el presidente de SGR-Cesgar, José Rolando Álvarez.

Una de las herramientas para lograr un mayor acercamiento será la digitalización. Álvarez adelantó que la Confederación trabaja en una plataforma digital para pequeñas actividades empresariales, que estará disponible para sus clientes a principios del próximo año. Los expertos coincidieron también en que la digitalización es esencial en una doble dirección, porque entre las empresas aún es muy limitada. «La digitalización de la actividad es imprescindible para poder llegar a más gente, ganar masa crítica y ser más importantes», estimó Montes, director general de Avalia Aragón. Los cambios, además, deben venir de la percepción que el empresario posee con una sociedad de garantía.

«Los pequeños empresarios tienen cierto rubor a acudir a un sociedad de garantía. Ellos tienen que pedir lo que en su mentalidad es un favor y le produce rubor», puntualiza el presidente de Elkargi, Josu Sánchez. «No es fácil tocar a una puerta y decir que no te han dado financiación en el banco», asegura. Por ello, el trabajo de las sociedades de garantía es el de diferenciarse de las entidades de crédito y poner en valor todos sus beneficios, entre ellos, el de asesoramiento y formación junto a los avales.

Un encuentro, en fin, que ha servido para detallar en qué momento se encuentran las SGR, pero también para situar los puntos sobre las íes de un sector que pretende ser importante, por su importancia social.