• Se trata de un centro especializado dirigido a cualquier niño de entre cero y nueve años para potenciar la psicomotricidad y la estimulación temprana
  • «La oferta educativa actual se centra en lo cognitivo, y estamos criando niños muy inteligentes, pero que no se mueven», asegura Olga Moreno, dueña de «Minigym»
  • «El apoyo de ADER e Iberaval ha sido clave para lanzar mi negocio. En todo momento me han asesorado y la información que se me ha dado me ha parecido muy clara», añade

Logroño, 11 de marzo de 2016.- «Minigym». Con este nombre echa a andar la pionera iniciativa de negocio ideada por Olga Moreno, una joven de 37 años, educadora social, técnico profesional en psicomotricidad y en atención y estimulación temprana. Se trata de un novedoso concepto de gimnasio, o, para ser más exactos, un centro especializado en psicomotricidad para niños de entre cero y nueve años, en la calle Calvo Sotelo de la capital riojana.

«Trabajé durante dos años en un hospital de Dublín, en Irlanda. Allí estaba contratada como trabajadora social para ayudar a niños con parálisis cerebral y autismo, pero también desplegaba labores terapéuticas, y entendí entonces la enorme importancia de la psicomotricidad en el desarrollo de la persona», explica.

Olga Moreno confiesa que su empeño por abrir este negocio –latente durante un tiempo- se reavivó al convertirse en madre. «En nuestra sociedad sólo hay ofertas cognitivas, porque es importante hablar inglés, aprender a leer y escribir rápido… pero el movimiento, el juego libre no dirigido o la imaginación no están en la oferta educativa. No se le da importancia, y lo que estamos propiciando es que haya niños muy inteligentes, pero que no se muevan», afirma.

Este centro pretende convertirse en un lugar donde los niños pueden reír y disfrutar, porque «sólo desde la alegría se llega al pleno desarrollo físico, psicológico y social», argumenta Olga Moreno, quien también recurre a una cita de Óscar Wilde, para asegurar que «el mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices».

El centro ocupa unas instalaciones de 160 metros cuadrados y tiene como un objetivo claro: la «psicomotricidad vivenciada». Para lograrlo, a Olga le apoyan dos personas especializadas en fisioterapia pediátrica y psicología. «No somos por tanto monitoras de tiempo libre, ni esto es un chiquipark», sentencia Olga Moreno, quien se muestra satisfecha con el despegue de «Minigym» que, en apenas dos meses, ya cuenta con medio centenar de matriculados.

En cuanto a su experiencia con Iberaval, Olga Moreno asegura que «el apoyo de ADER e Iberaval ha sido clave para lanzar mi negocio. En todo momento me han asesorado y la información que se me ha dado me ha parecido muy clara». Preguntada sobre la agilidad den los procesos es rotunda: «creo que se me ha dado respuesta en el tiempo adecuado, no he tenido la sensación de que el proceso haya sido rápido, pero tampoco pesado».

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