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El acceso a la financiación sigue siendo uno de los grandes problemas para la pequeña y mediana empresa española. Aunque es cierto que en los últimos años ha mejorado.

En el informe de KPMG Perspectivas en España 2016 aparece como la cuarta mayor preocupación de los empresarios. Hay más temor por la incertidumbre política, la carga regulatoria y la flexibilidad en las relaciones laborales.

Este descenso en el ranking de dificultades, ya que llegó a ser el número uno en los años de crisis, se debe a varios factores. En primer lugar, los bancos aún siendo muy exigentes, han abierto el grifo del crédito.

Los últimos datos del Banco de España indican que los préstamos concedidos o refinanciados a las pequeñas empresas (por un importe máximo de un millón de euros, que son los más habituales) aumentaron cerca de un 10% en 2015, registrando el mayor volumen desde 2011, con un total de 165.471 millones de euros.

En Europa, el 76% de la financiación que obtienen las compañías la conceden los bancos, en Estados Unidos solo el 20% De este importe, se benefició el 79% de las pymes, mientras que al restante 21% se le denegó, de acuerdo al VII Diagnóstico financiero de la empresa española elaborado por Cepyme y la escuela de negocios EADA. Si se realiza una comparativa retrospectiva, se observa un significativo avance, puesto que en 2012 se denegaban los préstamos al 42% de las compañías que lo solicitaban.

Hay más elementos que han causado esta reversión de la situación. Por ejemplo, están el avance hacia la Unión Bancaria, que entre otras cosas permitirá que se reduzcan las diferencias en los costes financieros entre países; las medidas de apoyo del Banco Central Europeo; la reestructuración del sector bancario español, que permite prestar más y en mejores condiciones; la recuperación económica, que beneficia la demanda solvente de financiación; el descenso hasta mínimos históricos de los tipos de interés; el desapalancamiento de las propias empresas y la aparición de nuevos canales de financiación  como el crowdfunding o los mercados alternativos MAB y MARF.

La aparición de fuentes alternativas de financiación ha adquirido especial intensidad en los últimos años por la necesidad de buscar fórmulas complementarias a la tradicional –la de los bancos–. Es una de las prioridades surgida tras la crisis y que ha desembocado en nuestro país en una Ley de Fomento de la Financiación Empresarial aprobada hace un año.

Poco a poco se va tomando conciencia del nuevo escenario para la obtención de crédito y préstamos, pero las diferencias continúan siendo abrumadoras con respecto a otros países. En Estados Unidos, el primer país que ha conseguido salir de la recesión, los bancos solo representan el 20% de su sistema financiero. Por el contrario, en Europa, el 76% de la financiación que obtienen las compañías la conceden los bancos (el porcentaje es muy similar en España). Principalmente, han sido factores culturales y regulatorios los que han marcado estas diferencias.

El VII Diagnóstico financiero de la empresa española señala que en la actualidad las empresas eligen para financiarse en primer lugar los préstamos bancarios, y después, siguiendo este orden: los recursos propios en forma de capital y/o la autofinanciación; las concesiones por parte de las instituciones públicas (ENISA, ICO, ICF…); el leasing financiero; el business angel y el crowdfunding. Y esta situación tiene pocos visos de ser diferente en el corto o medio plazo, según la opinión expresada por los ejecutivos.

El cambio en la financiación

Pero hay un ejemplo que ilustra el proceso de transformación que está ocurriendo. Un estudio de Funcas con datos del Banco de España muestra que los préstamos de los bancos representaban en 2009 el 3,59% de la capitalización de la Bolsa española. En la primera parte de 2015, este porcentaje era del 1,58%.

El mercado ha financiado con más de 242.000 millones a las empresas entre nuevas incorporaciones y ampliaciones de capital desde 2008, y los 41.600 millones del pasado ejercicio supusieron un 45% más que en 2012.

En los dos últimos años, los bancos han incrementado esfuerzos para ayudar a las pymes. La mayoría concede préstamos especiales y ofrece distintos productos y servicios con ventajas. Por ejemplo, Banco Santander ha creado una cuenta específica 1,2,3; tiene renting de vehículos y regala la creación de la web cumpliendo unas condiciones. BBVA ayuda a la exportación y ha creado una oficina virtual específica. Por su parte, Sabadell también impulsa el negocio internacional y dispone de una cuenta sin comisiones y remunerada.

Bankia elimina todas las comisiones a cambio de domiciliar los seguros sociales o los impuestos, Popular ofrece seguro para los negocios y leasing, entre otras cosas, y La Caixa da soluciones sectoriales de renting y leasing.

Que las empresas puedan obtener recursos es fundamental para la recuperación. El II Informe sobre la financiación de la pyme en España de Confederación Española de Sociedades de Garantía concluye que las pymes podrían crear 450.000 puestos de trabajo en 3 años si mejora el acceso a la financiación.

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