A pesar de que en 2014 las Sociedades de Grantía Recíproca (SGR) inyectaron 900 millones de euros a través de 16.000 avales, el saldo de este tipo de actividad continúa siendo negativo.

Son los más pequeños quienes, con mucho esfuerzo, están tirando del carro de la economía de nuestro país y generando empleo. Tanto es así que, según el presidente de la Sociedad de Garantía Recíproca, Elkargi, Josu Sánchez, “si cada pyme española creara un empleo, se acabaría el paro”. Por eso mismo, resulta paradójico que estas pequeñas y medianas empresas sigan encontrando dificultades para acceder a la financiación bancaria. Ante estas premisas, los emprendedores se han visto empujados a optar por nuevas vías para poder llegar a conseguir crédito. Recurrir a avales que sirvan de soporte para presentar un proyecto ante las entidades bancarias es uno de estos mecanismos. Por este motivo, las SGR han experimentado un incremento en su actividad, posicionándose como un trampolín para la financiación de pymes, autónomos y emprendedores. De esta forma y, según datos de el Banco de España, la demanda de avales ha aumentado en un 5,3 por ciento, después de haber registrado notables descensos en los últimos años. Así, desde la institución aseguran que se ha producido un punto de inflexión y que, aunque el saldo continúa siendo negativo, con una cifra de 5 millones, en 2014 esta caída se ralentizó. En cifras, esta situación se ha traducido en una reducción de los resultados negativos -del 114,6 por ciento de 2013, se ha pasado al 28 por ciento en 2014- y en un aumento de las comisiones medias por aval con respecto a las del ejercicio anterior.

Una ocasión para acceder al crédito La búsqueda de financiación sigue siendo uno de los principales problemas a los que se enfrentran nuestros emprendedores. En este sentido, durante 2014, las SGR inyectaron 900 millones de euros de financiación a pymes y autónomos a través de 16.600 avales, unas cifras que suponen un 12 por ciento más que los datos registrados en 2013. Así lo aseguran desde la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (Cesgar), desde donde también defienden haber aumentado en un 8 por ciento el importe de sus préstamos. De esta forma, el director general de Avalmadrid ha reconocido que “las SGR han demostrado su utilidad, ya que a lo largo de estos años más de 116.000 pymes han obtenido financiación de alguna de ellas, una situación que ha permitido mantener más de 650.000 empleos”. No obstante, algunas de las mayores SGR de nuestro país aseguran que cuentan con más dinero del que prestan, lo que refleja el escaso aprovechamiento que nuestras pymes hacen de estas herramientas. Por otro lado, desde estas sociedades defienden que “su relación directa con las pymes es más eficaz que la que estas establecen con los bancos “ya que nosotros les preguntamos por sus necesidades, mientras que las entidades bancarias buscan algún tipo de interés”, defiende Antonio Vega Pérez, vicepresidente de SGR-Cesgar y director general de Avalunión SGR. Por tamaño, las micropymes son las estructuras que más se beneficiaron de este servicio durante el pasado año: el 75 por ciento de los avales de las SGR tuvieron como destino las empresas de entre uno y diez trabajadores. Más allá de los datos numéricos, este tipo de actividad ha permitido la eclosión de proyectos emprendedores de gran interés. Ejemplo de ello es Oasis Sailing Excursions S.L, una pyme que ofrece excursiones en catamarán por Mallorca. “En la actualidad no hay barcos de este tipo en la isla”, asegura Vanesa Moreno, socia del negocio, junto a José Ortiz y Joan Vivó. Para su lanzamiento, el proyecto contó con la financiación de la SGR de las Islas Baleares Isba. Según su director de negocio, Jaime García de la Rosa, la idea les convenció porque “el plan de empresa estaba muy elaborado y sus propietarios demostraron tener claros los diferentes aspectos del negocio”. De este modo, parece que el dinero para que los emprendedores con buenos proyectos y formación lancen su negocio existe, sólo es necesario saber llamar a la puerta correcta.