La cotización por ingresos, la atención al desempleo y la paridad en la jubilación de autónomos y asalariados son las asignaturas pendientes que el Gobierno no ha incluido en la nueva Reforma de la Ley de Trabajadores Autónomos, que afecta a quienes trabajan por cuenta ajena. En el caso de la jubilación, la normativa que se aprobó la pasada semana sólo recoge la compatibilización al cien por cien del trabajo por cuenta propia con la pensión del autónomo siempre que se tenga a empleados.  Una medida que dista de la necesidad de este colectivo de igualar sus derechos a los jubilados asalariados. Según datos de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), un autónomo cobra al año 6.360 euros menos de pensión que un asalariado. La pensión media mensual de jubilación en el colectivo al que nos referimos se situó en el pasado ejercicio en los 784,58 euros. Como contraposición, la jubilación de los trabajadores por cuenta ajena, cuya media ascendió a los 1.312 euros, más de 500 euros de diferencia.

Hasta que no exista una equiparación de las jubilaciones, si el autónomo quiere mejorar su jubilación tendrá que optar por planes de pensiones para completar la asignación pública o mejorar la base de cotización. De hecho, deberá tratar de cotizar más sobre todo en los 15 o 25 años anteriores a la edad de su retiro profesional.

Respecto a los años de jubilación, el sistema de la Seguridad Social calcula las condiciones igual para los autónomos que para los trabajadores asalariados. La edad de jubilación del autónomo son 65 años y un mes, que aumentará de forma paulatina hasta los 67 años hasta el año 2027. Dos años menos, para la jubilación anticipada voluntaria que se sitúa en los 63 años y con al menos 35 años cotizados. Mientras que el periodo mínimo de cotización deberá ser de 15 años, de los cuales al menos 2 estarán comprendidos dentro de los últimos 35 años cotizados. El retiro laboral para los trabajadores que acumulen la carrera laboral completa, 38 años y seis meses, será a partir de los 65 años.