Las nuevas tecnologías, lejos de destruirlas, harán más fuertes a las empresas familiares. La IV Revolución Industrial no tiene por qué comprometer su viabilidad. En sí misma, esa enorme transformación a la que asistimos es, a la vez, acicate y estímulo para que se modernicen. Un cambio digital que favorecerá que las empresas familiares iberoamericanas sean más productivas y competitivas. Además, es una transformación a la que hay que incorporarse sí o sí: la economía digital ya está aquí, modificando el sistema económico global. No adaptarse a los nuevos parámetros del futuro y nuevos modelos de negocio es suicida.

Fuente: http://www.elmundo.es