Fuente: EXPANSIÓN

Las grandes cifras sobre el crecimiento del crédito al sector privado en España camuflan las dificultades de muchas pymes que, debido a que el BCE ha elevado las exigencias de solvencia que deben cumplir los bancos en sus préstamos, quedan fuera de los circuitos de financiación. De esta forma, se ha creado ‘un abismo entre la gran y la pequeña empresa’, según afirma José Rolando Álvarez, presidente de la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), que defiende el rol que desempeñan estas entidades público-privadas para solucionar un problema que podría provocar ‘que se dejaran de crear 350.000 empleos’.

Pese a que todavía son relativamente desconocidas, actualmente ‘hay una sociedad de garantía recíproca (SGR) a menos de una hora de cualquier pyme española’. Unas organizaciones que, según su máximo responsable, ‘son cercanas, solventes, entienden el riesgo empresarial y tienen la ventanilla del crédito abierta’. Esto es posible gracias al sistema de avales, que proporciona a los bancos las garantías necesarias para aprobar la concesión del préstamo.

Para acceder a una SGR, lo único que se necesita es, según Álvarez, ‘tener un buen proyecto, con una idea diferencial’. Posteriormente, son los expertos de la entidades quienes se ocupan de ‘construir un plan de negocio para saber si es viable o no’. Lo más habitual es lo primero, pues ‘el sistema aprueba, de media, el 85% de las operaciones que llegan a las comisiones de riesgos’. Además de proporcionar el aval, estas entidades desempeñan una labor de asesoramiento para evitar errores típicos, como una mala estructuración de las inversiones, que provoca que compañías solventes a largo plazo tengan problemas a corto debido a que no pueden pagar a sus proveedores o abonar el IVA.

‘Cuando la empresa tiene un plan de negocio viable, le prestamos una garantía que le permite obtener en el banco la cantidad que necesita’, indica el presidente de Cesgar. Según destaca, los avales ‘sirven para obtener cualquier producto financiero, por sofisticado que sea’, ya sea factoring, operaciones de leasing o compra a proveedores e incluso contratos de ejecución con la Administración Pública. Otra opción habitual es sociedades de garantía.

Fuente: EXPANSIÓN