El director general de Iberaval, Pedro Pisonero, considera que la clave de bóveda de esta crisis asomará al inicio del próximo año, cuando finalice la moratoria de muchos préstamos financieros o cuando se levanten ciertas limitaciones, por ejemplo, a los despidos y cuando -previsiblemente- acabarán los ERTE. En este contexto, destaca, deberán abordarse medidas suplementarias con vistas a mantener el flujo del crédito y el sostenimiento de las cadenas de cobros y pagos, sobre todo entre las micropymes -aquellas que tienen menos de cinco trabajadores- y los autónomos. Con este panorama, a su entender, Iberaval deberá jugar un papel destacado en el mantenimiento de la actividad de muchas empresas.

Medio: El Día de Valladolid