Facilitar el acceso a la financiación a los autónomos y microempresas de la provincia, para que puedan desarrollar nuevos proyectos, o ampliar los que ya están en funcionamiento es el objetivo del convenio que la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) Iberaval, y la Diputación de Valladolid suscribieron en marzo del pasado año. Diez meses después, 19 empresarios se han acogido a la iniciativa, que se ha traducido en una inyección directa de un millón de euros (el montante total del crédito concedido) en el medio rural vallisoletano. Además, ambas instituciones anuncian ahora la renovación de la convocatoria.

Los 16 autónomos y tres pequeños empresarios, dedicados a actividades tan diversas como la agricultura, el ocio, la hostelería, la avicultura, la enología, la mecánica o el turismo, se han decidido ha solicitar esLos hermanos David y Carlos Rodríguez (arriba) y César Salvador, de la Bodega Malacuera, en la plaza de Castrillo de Duero. tos préstamos bonificados con el protre 6.000 y 200.000 euros, aunque pósito de sacar adelante sus negocios en esta primera convocatoria dirigi(14 de ellos son nuevas inversiones) da al medio rural, los préstamos cono, en su caso, invertir en ampliarlos cedidos se han situado entre 8.150 y o mejorarlos (cinco proyectos). Las 150.000 euros. cantidades solicitadas para emprenUn tanatorio en Serrada, una gader en los pueblos podían oscilar ennadería en Cogeces de Íscar, un obraMalacuera es una bodega familiar situada en el casco urbano de Castrillo de Duero y acogida a la Denominación de Origen Ribera del Duero. Se inauguró el pasado mes de septiembre con la presentación de sus primeras 125.000 botellas de vino tinto. En la actualidad, la bodega elabora tres tipos de caldos: un rosado, un roble (entre 6 y 12 meses de barrica) y un crianza, todos ellos de autor. Los tres socios fundadores, vecinos o vinculados al municipio, decidieron solicitar el aval de la sociedad de garantía recíproca «por las inmejorables condiciones que ofrecía», en palabras de César Salvador, uno de ellos. dor en Villafrechós, un campo de ‘paintball’ en Mucientes o una granja de cría de pollos en Íscar son algunos de los negocios destinatarios de los avales, que se han otorgado a los empresarios con un plazo de amortización que oscila entre los 36 y los 180 meses. La línea de ayudas se dirige a empresas que tienen menos de diez trabajadores y no alcanzan los dos millones de euros de facturación anual, así como a los autónomos instalados en municipios de menos de 20.000 habitantes que precisen ejecutar inversiones, ya sea para empezar de cero, ya para modernizar la empresa.

La línea arrancó con dos millones de euros en 2014, a los que se sumaron los 400.000 que aportó la Diputación Provincial para reforzar la solvencia de la SGR y que han servido para garantizar la viabilidad y el desarrollo de los expedientes.

Finalizado el ejercicio de 2014, en el que se han concedido préstamos bonificados por 1.012.000 euros (202.400 de ellos garantizados por la institución provincial), Iberaval se ha comprometido a mantener la línea de avales al menos hasta el 31 de diciembre de 2018. El propósito de la institución provincial es seguir también seguir colaborando con la iniciativa con otros 140.000 euros -«el mensaje que hay que trasladar al empresario rural es que aproveche esta línea de crédito en condiciones ventajosas de importe, coste y plazo para apostar por su propia empresa, porque es el momento de invertir», en palabras del presidente, Jesús Julio Carnero- y, con ese propósito, ambas suscribirán en breve un nuevo convenio de colaboración. Estos préstamos seguirán disfrutando de un tipo de interés de entre el euríbor +3% y el euríbor +4%, en función del riesgo que asuma Iberaval, y se pueden sumar a otras líneas de ayuda.

La Diputación respalda con el 20% del total la viabilidad y el desarrollo de los nuevos proyectos e inversiones de las pymes y autónomos