Si hay alguien con elementos de juicio para valorar el pasado, presente y futuro del sector financiero en Castilla y León ése es el primer ejecutivo de Iberaval. Desde ese puesto se relaciona por los directivos de los principales bancos. Pedro Pisonero considera a esta compañía parte de ese sistema casi desaparecido en la Comunidad con la brutal reconversión y la absorción de las antiguas cajas por grupos foráneos. El director general de esta sociedad de garantía recíproca es optimista sobre el futuro y asegura que el 85% de los proyectos cuentan con financiación.

Pregunta.- ¿Hay dinero para prestar y faltan proyectos o falta dinero pero hay proyectos?

Respuesta.- La realidad es polié- drica. Hay tres cuestiones relevantes. En primer lugar, la banca está otorgando cada vez más financiación a proyectos. En segundo lugar, nosotros estamos viendo cada vez más proyectos de inversión; el 55% de la financiación es de proyectos de inversión, algo que no había ocurrido durante la crisis y antes era lo más importante de nuestra actividad. La suma de estas dos cuestiones hace que el 85% de los proyectos estén cubiertos. Puede haber en torno a un 15% de los proyectos que no estén recibiendo financiación. Por razones múltiples, generalmente son los nuevos, cuyo futuro es más difícil de predecir o no hay antecedentes y es más complicado concederlos.

P.- ¿ Este diagnóstico de Iberaval es un reflejo de la situación financiera real de la Comunidad?

R.- Sí. Con 23.000 socios, difícilmente vamos a reflejar algo distinto a la situación real. Hay una apuesta importante por el autoempleo. Somos bastante optimistas.

P.- El crédito vivo en Castilla y León es hoy 25.000 millones menor que hace cinco años. ¿Será posible recuperar el techo de saldo vivo en dos o tres años si se mantiene el ritmo de crecimiento de la economía?

R.- El conjunto de entidades financieras mejoraremos. Empezamos a ver entidades que registran crecimientos de riesgos vivos a pymes y a autónomos. Una parte fundamental de esa financiación que teníamos en el pasado tenía que ver con empresas del sector inmobiliario y de la construcción. Si estos sectores tiran como entonces, tendremos un nivel de financiación parecido. No es probable que ocurra esto. Todos hemos aprendido que cometimos excesos, unos más y otros menos, y es razonable que estemos por debajo de esas cifras. A seis años vista, es probable que crezcamos por encima de esos volúmenes.

P.- ¿Se puede decir que se ha puesto ya punto final a la crisis financiera, a la crisis de las entidades financieras?

R.- El grueso de la reconversión está realizada. Es probable que todavía se necesite hacer algún ajuste más, pero no afectaría de forma sustancial a la concesión de créditos.

P.- En este camino, Castilla y León ha perdido su sistema financiero. Con la excepción de las cajas rurales ya no hay entidades propias. Se acabó el sueño de una gran caja regional. ¿Qué hemos perdido y qué hemos ganado desde el punto de vista de la vinculación territorial con esta brutal reconversión financiera?

R.- Nosotros nos consideramos parte del sistema financiero regional en la parte de pymes y autónomos. En esa reconversión han existido aspectos negativos y positivos. La toma de decisión próxima para la concesión de un préstamo es diferente que la alejada. Pero por encima de eso hay un valor sustancial, que es la situación financiera de cada una de las entidades. Si las entidades no pueden soportar su propia actividad, hay que buscarles una solución. Por el momento, nosotros nos hemos reconducido con el resto de entidades financieras, y era una de las debilidades más importantes en los momentos de la gran crisis. Se pierde un parte en las tomas de decisión pero hay voluntad de hacer operaciones y nos entendemos bastante bien con las entidades financieras por el momento. Somos aliados, se funciona bien, aunque la mayor parte de las decisiones se toman en Madrid o en Barcelona.

P.- ¿Se atreve a afirmar que se ha perdido proximidad, pero han ganado solvencia?

R.- Siguen teniendo una red de oficinas amplia en Castilla y León, pero las decisiones últimas sobre volúmenes gruesos se toman en otras zonas. La solvencia ha mejorado. No hay grandes cambios.

P.- EspañaDuero en manos de Unicaja, entidades regionales diluidas en Bankia, Caixabank e Ibercaja operando con más fuerza en algunas provincias… y los grandes bancos creciendo. ¿Se puede diferenciar entre los bancos tradicionales y los bancos que hasta hace poco eran cajas en la implicación en proyectos de Castilla y León?

R.- No aprecio diferencias entre unos y otros. Estamos hablando de la historia. Las fusiones se produjeron cuando se tuvieron que producir. Es mejor posicionarnos donde estamos y mirar hacia el futuro y no hacia el pasado. P.- ¿Por qué han triunfado los bancos sobre las cajas?

R.- El proceso tiene que ver con el sector inmobiliario en todos los casos. A mayor ponderación de este sector en su cartera crediticia, más problemas en la entidad financiera.

P.- ¿No se debe también a una mayor politización?

R.- Las políticas de buen gobierno que vamos aplicando mejoran la toma decisiones, pero la clave es el sector inmobiliario.

P.- ¿Detecta mayor complicidad con los proyectos de la Comunidad en las cajas rurales, que son las que mantienen en Castilla y León los centros de decisión?

R.- Las cajas rurales tienen un pequeño inconveniente, que es su dimensión; pero tienen una gran ventaja, que la sintonía es directa. Cuando oímos un ruido, sabemos cómo piensan y cuando ellos oyen un ruido saben cómo pensamos. Nuestra colaboración con ellos es francamente buena.

P.- ¿La complicidad es mayor?

R.- Claramente.

P.- Iberaval es un barómetro para analizar la situación económica. Nadie discute la recuperación. ¿En qué niveles nos movemos en relación a la crisis económica? Hablamos ahora de la economía real.

R.- En Iberaval vemos el futuro con optimismo. Lo vimos en las épocas más duras de la crisis y decidimos seguir con nuestra misión que era conseguir financiación para pymes y autónomos. La mayor parte de los indicadores macro son positivos, sólo hay uno negativo que es nuestro nivel de desempleo. Estamos viendo que las empresas adoptan decisiones de inversión cada vez más positivas. Eso significa creación de empleo inmediato. Iberaval soporta con su financiación en torno a 100.000 empleos. Para el futuro necesitamos reforzar el consumo con la creación de más empleo y la creación de empleo viene por nuevos proyectos de inversión. ¿Estamos mejor que cuando empezamos con la crisis? No, estamos apreciablemente peor y no llegaremos a ver aquello en mucho tiempo.

P.- ¿Qué sectores son los más pujantes en ese repunte de la inversión?

R.- El sector servicios es el más relevante, el que más tira. En segundo lugar, el comercio minorista y mayorista, y hay un tercer sector que está siendo importante cualitativamente que es de la construcción, que empieza a repuntar. Es razonable que este sector vaya hacia adelante con una significativa creación de empleo.

P.- ¿Y la industria? En 2014 hubo un avance importante y este año está frenada. No lo ha mencionado.

R.- Cierto, la industria tiene un avance significativo. Creo que es el tercero sector que más tira. El grueso de los sectores es positivo, pero es verdad que ahora se están creando incertidumbres y no son empresariales precisamente. Más de un empresario se plantea tomar decisiones cuando termine este año.

P.- Incertidumbres políticas.

R.- Sí, claramente políticas. Se desconoce qué planteamientos económicos y laborales habrá para cada uno de los sectores. Lo peor que hay para la economía es la incertidumbre. Incluso en posiciones duras, se pueden tomar decisiones. Cuando no se sabe qué va a ocurrir es muy difícil tomar decisiones.

P.- Se refiere a las incertidumbres que puede generar un cambio de Gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre.

R.- Sí. Tal cual. Hay empresarios que están retrasando su toma de decisiones hasta que no se conozca el futuro político de este país.

P.- ¿Por qué hay tanta resistencia a financiar proyectos innovadores?

R.- La explicación es simple. Porque hay más riesgo, hay más posibilidades de que se colapsen y el banco no pueda recuperar la inversión. Suelen ser proyectos nuevos y de empresas sin trayectorias sólidas. Es un dato. Son las administraciones, y lo están haciendo, los que deben apoyar estos proyectos. Es verdad que socialmente pueden producir un cambio.

P.- ¿Cómo ve el invento de la Junta de poner en marcha una lanzadera financiera en el que ha involucrado a Iberaval?

R.- Veremos con buenos ojos cualquier línea de trabajo que apoye la financiación a pymes y autónomos. Asumiremos nuestra parte de la lanzadera sin ningún género de dudas, que será en torno a 150 millones de euros cada año.

P.- ¿Se mantienen en este contexto expansivo las restricciones al crédito impuestas por la normativa del Banco de España y animadas por las autoridades comunitarias?

R.- El regulador nacional y las autoridades europeas fijan condiciones restrictivas que son necesarias en periodos de crisis pero cuando empezamos a entrar en periodos de expansión se tienen que reenfocar. En este momento tiene que haber una mayor apertura al crédito porque las empresas tienen resultados cada vez más positivos. Me refiero a las provisiones exigidas para las empresas que empiezan a mejorar, para las que deben rebajarse las condiciones.

P.- ¿Por qué es bueno recurrir a Iberaval y no directamente a una entidad financiera?

R.- Nosotros firmamos acuerdos en condiciones muy favorables con las entidades financieras, condiciones que difícilmente consiguen una pyme, una micropyme o un autónomo. Hay veces que sí los consiguen, no nos vamos a engañar. Las entidades financieras ponen plazos más cortos que los nuestros. Hay proyectos con grandes inversiones que van muy justos y nosotros podemos intervenir dando el aval. No a todo el mundo se le concede el aval, pero se aprueba el 85% de las propuestas que hacen a nuestra comisión ejecutiva.

P.- ¿Qué ha aprendido Iberaval con la crisis?

R.- Hemos aprendido una barbaridad. Cuando todo el mundo decidió reducir el crédito, el consejo se mantuvo firme y decidió que debíamos cumplir nuestra misión: otorgar a las pymes y a los autónomos avales incluso en momentos de crisis. La idea preconcebida que teníamos todos de que el valor de los inmuebles, de la vivienda, crecería infinitamente se colapsó. Tuvimos que reenfocar nuestro negocio. Nos centrábamos en la inversión y la inversión casi desapareció. Eso significó hacer una labor de búsqueda activa de proyectos; ése fue uno de nuestros grandes aciertos estratégicos. Un elemento que se morirá con nosotros es que estaremos en un proceso de cambio continuo. Los cambios antes se producían cada veinte años y ahora cada tres. La época punta del rescate se produjo en julio de 2012. Tres años y pico después estamos con los tipos más bajos en nuestra economía. Cada tres años necesitamos reinventarnos.

P.- Los datos del ejercicio apuntan una mejora en casi todos indicadores de Iberaval, a excepción de la morosidad. ¿Cómo evalúa el ejercicio?

R.- Le puedo asegurar que cerraremos el año con menos morosidad que en 2014. Habrá un crecimiento por encima del 20%; los últimos datos son más altos. Generaremos, incluyendo provisiones, un superávit muy significativo.

P.- ¿Y la previsión para 2016?

R.- Probablemente no tanto, pero habrá crecimiento, reduciremos la morosidad y habrá superávit. La línea es ascendente en todo.

P.- Hay clientes que se quejaban de la excesiva burocracia para lograr un aval.

R.- Desde el principio había dos problemas: el tiempo que se tardaba en responder y la documentación exigida. Los plazos son ahora de cinco días para decisiones de menos de 100.000 euros y 15 para el resto, que los toma la comisión ejecutiva que se reúne cada quince días. Sobre la documentación, todos estamos involucrados en reducirla. Ponderamos el criterio de ser capaces de analizar la viabilidad de una compañía, no las garantías. La semana próxima tendremos abierta la oficina virtual para que una persona pueda solicitar una operación desde su propio ordenador y seamos capaces de contestar a su propio ordenador.