En un contexto en el que la obtención de ayudas europeas ha variado, dado que el Plan Juncker plantea de un modo claro que los proyectos que tendrán respaldo se valorarán de manera competitiva, las sociedades de garantía cobran especial protagonismo. Estas entidades mutualistas, representadas esta semana por 42 agrupaciones de 21 países en la ciudad portuguesa de Oporto, tienen la capacidad de analizar, asesorar y valorar proyectos con un poso de conocimiento de décadas que se sustenta en que, en muchos casos, tras las SGR hay equipos de analistas muy potentes y un conocimiento demostrado de la empresa.

La cita, titulada en esta ocasión «Puentes al futuro. Las transmisiones en la empresa familiar», ha puesto de manifiesto algunos de los retos de las sociedades de garantía en Europa, elemento clave para la financiación de las pymes de nuestro continente. Curiosamente, uno de ellos se centra en la unidad de acción, al igual que ocurre en la estrategia impulsada en los últimos años por parte de SGR-CESGAR, en España.

Este encuentro anual ha permitido analizar cuestiones troncales como la utilidad de las sociedades de garantía desde diferentes perspectivas. Entre los asuntos abordados en la ciudad lusa ha estado el potencial de las SGR para multiplicar de manera efectiva por más de 40 cada euro aportado por los sistemas públicos de contragarantía –en España funciona CERSA, dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo-. Todo ello con un objetivo: poner de manifiesto que «hay dinero disponible para las empresas a partir de las SGR». De hecho, en esta cita anual se ha remarcado esa realidad que también está presente en España: el apoyo real de las sociedades de garantía tienen más sentido si se dirigen, de manera especial, a las micropymes.

En total, cerca de 300 técnicos y expertos del sector se han acercado a Oporto para conocer mejor el momento actual de los sistemas de garantía en Europa, pero también para entender cómo afectan las aristas económicas actuales a esas empresas singulares que, generación tras generación, han dado lecciones de cómo mantener marcas y negocios, mejorarlos día a día, y estandarizar procedimientos y metodologías de trabajo y gestión que, en muchos casos, se ven con auténtica auténtica envidia por parte de sus competidores.

La cita, que ha cedido el testigo a Madrid -que albergará en 2017 este evento anual-, ha contado con delegaciones llegadas de todo el mundo. Además de representantes europeos, en la cumbre organizada en la ciudad donde el Duero se une con el Atlántico han participado directivos americanos, africanos y asiáticos. El sector mundial de las garantías se da la mano.