Una alianza exitosa. Así puede calificarse la fusión que completaban a principios de este año Iberaval y Transaval que dio como resultado la absorción de la segunda por la primera. Las cifras lo demuestran: durante los primeros ocho meses de 2015, Iberaval ha alcanzado prácticamente el mismo volumen de negocio referido a los sectores pesca y fundamentalmente transporte, 8 millones de euros, en doscientos expedientes, que el que formalizó Transaval a lo largo de todo el 2014, 8,5 millones de euros en 217 operaciones.

Iberaval, que a partir de esta fusión se hizo con un inmueble situado en pleno corazón financiero de Madrid, está recibiendo operaciones de toda España referidas a ámbitos tan dispares como el transporte urbano, la pesca en agua dulce, la acuicultura, las actividades de depósito y almacenamiento o los concursos públicos a los que concurren agencias de viajes.

Esta reforzada área de negocio está haciendo que el conjunto de la red de Iberaval -presente ya en Castilla y León, Madrid, Galicia y La Rioja, aunque con miras nacionales- está volcándose en un ámbito que sólo en el transporte de mercancías por carretera acapara una tercera parte de los expedientes que anteriormente gestionada Transaval.

Los expedientes referidos al ámbito del transporte, por otra parte, presentan un importe medio de 42.200 euros, a devolver en 27 meses, y, hasta el momento, un 65 por ciento de ellos se refieren a avales para licitar ante la administración pública -por ejemplo, para afrontar la cobertura de una línea de transporte-. En el apartado de operaciones financieras, buena parte de ellas se centraron en inversiones, 3,2 millones de euros, y el resto, 1,8 millones, en solicitudes de fondos para hacer frente a necesidades de circulante.

A partir de las empresas solicitantes, respaldadas por Iberaval, se ha logrado mantener cerca de 2.000 puestos de trabajo, en empresas de hasta 50 empleados en todos los casos. Tras la absorción de Transaval, Iberaval que ya era líder en número de socios ronda los 23.000 socios y tiene más del doble de asociados que la segunda sociedad de garantía más activa de España. Además, su solvencia es muy superior a la demandada por el banco de España y el riesgo vivo se ha incrementado también en los ocho primeros meses del año desde 555 millones de euros hasta 562 millones, repartidos en un total de 11.872 operaciones.

La máxima que trasladaba allá por enero el presidente de Iberaval, José Rolando Álvarez, también responsable de la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-CESGAR), «los profesionales del sector del transporte, también los de la pesca y la acuicultura, van a tener más oportunidades para lograr financiación a partir de ahora». Y es que, el del Transporte es un sector que ha sufrido de manera cruda la crisis, con la desaparición de muchos negocios en un espectro habitualmente reservado a trabajadores autónomos.

Por ello, en muchos casos la actividad ha tenido que virar hacia otros derroteros o, directamente, reinventarse. Lo explica Diego Sánchez, propietario de la empresa abulense Daster Cereales, dedicada a la compraventa de cereales y a su transporte.

«En los últimos años, hemos tenido que variar notablemente nuestro modelo de negocio, y el respaldo de Iberaval ha sido crucial para que dispusiésemos de los recursos necesarios para afrontar este cambio», asegura.