Las pequeñas y medianas empresas dominan en la radiografía empresarial española. De las 2,8 millones de compañías registradas en la Seguridad Social, 1,3 son pymes, la mayor parte microempresas hasta nueve asalariados, mientras que 1,5 millones son autónomos asalariados. Por el contrario, sólo 4.452 negocios españoles son grandes empresas (a partir de 250 empleados). Además, son las pymes las que más han crecido en el último año.

Según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social de abril de 2017, las empresas de 10 a 49 asalariados han presentado un incremento interanual del 5,47% y las medianas de 50 a 249 empleados, del 6,47 frente a las grandes que lo han hecho un 5,50%.

En Europa, son las pymes las que también tiran del empleo.

En el marco europeo, existen 23 millones de pymes que emplean a seis de cada diez trabajadores y generan el 85% de los nuevos puestos de trabajo. Un buen ejemplo del buen funcionamiento de las pequeñas compañías, son las pymes alemanas o denominadas mittelstand.

Las claves de este tipo de minimultinacionales para ser motor de empleo son: el énfasis en la relación personalizada y a largo plazo con los clientes, más que en la competición masiva y anónima en muchos mercados, y el imperioso objetivo de la sostenibilidad a largo plazo por encima de exigencias cortoplacistas, así lo refleja el informe «Las pyme españolas ante la globalización», realizado por IESE Business School en colaboración con Eres Recolation Services.

El estudio revela que las pymes alemanas son muy eficientes con modelos de negocio basados en una alta concentración en nichos de mercado con los que se vuelcan y conocen a la perfección. Entre sus ventajas, diversifican en el extranjero con productos manufacturados con grandes dosis de innovación. Como fortalezas externas, figura además, la proximidad al cliente al que ofrecen altas prestaciones y orientan su oferta y su producción a las necesidades y exigencias; la calidad del producto y del servicio son atendidos como objetivos propios y la estrategia de marca y la innovación, que constituye un pilar básico de su liderazgo de mercado.

El gasto estimado de estas empresas en I+D es del 6%, el doble de lo que destinan el resto de las empresas industriales alemanas. Entre sus fortalezas internas, destaca la solidez financiera (autofinanciación es la fuente principal de recursos); las organizaciones sencillas y un personal con excelente preparación técnica que se caracteriza por su fidelidad; y por último, la dirección efectiva.

El informe de IESE pone de ejemplo la organización de las pymes alemanas en España, y apunta a como bases de su supervivencia una batería de medidas como aumentar su tamaño; invertir en I+D; definir productos con valor añadido; mostrarse próximos al cliente; apostar por la exportación; preparar el proceso de internacionalización, invertir en una sólida formación y redefinir estrategias a largo plazo.