Cuando una persona decide crear un negocio, el miedo es un gran obstáculo. La sombra de fracaso siempre está presente en un emprendedor que deberá hacer frente a todos sus fantasmas siempre mirando hacia delante. En el camino, toda ayuda externa es válida para encontrar la fórmula del éxito, que nunca es mágica. Dosis de ilusión, trabajo, esfuerzo y mucha dedicación vienen acompañadas de algunas cualidades que el empresario debe poseer si no quiere morir en el intento. Os mostramos un decálogo de las mismas, que aunque no son todas las que son, sí las suficientes para trazar un perfil de cómo deben ser los pasos que des en tu día a día:

  1. Mucha pasión: si no te gusta lo que haces, al final, se reflejará en tu trabajo. Pon todo el mimo que puedas, porque eso te ayudará a gustar a tus clientes. Además, si los resultados son buenos, contribuirá a atraer a nuevos clientes.

  2. Una buena dosis de motivación: si no crees en lo que haces, para qué lo haces. Tienes que creer en lo que haces, que es útil y que sirve para algo. Tendrás terreno ganado cuando negocies con tus clientes. Si no crees en lo que haces, por qué tienen que creer los demás en ti. Ello además, te permitirá sentirte motivado.

  3. No improvises: la planificación es una regla de oro de cualquier emprendedor. Si planificas tus objetivos, tu día a día y lo pones en papel podrás evaluar si has alcanzado tus metas y analizar los errores para poder evitarlos.

  4. Liquidez para tu negocio: la administración del dinero de forma eficaz en esencial para la supervivencia de tu negocio. La liquidez será tu objetivo eterno. Dos conceptos que te ayudarán con las cuentas: activos (el dinero que recibes de tus ventas) y pasivos (tus gastos).

  5. El cliente: el rey de tu negocio. Hay que situarlo en el centro de la acción. Tu negocio trata de tu cliente. Los clientes son los que deciden si triunfas o fracasas. Por eso, es tan importante que lo conozcas a la perfección. Cómo son, cómo piensan, cuáles son sus gustos, cuáles son sus emociones. Una de las ventajas de los pequeños empresarios es que ellos son los que cogen el teléfono y suelen hacerlo a cualquier hora. Tu cercanía y accesibilidad, tu gran valor añadido.

  6. Especialízate: Si te conviertes en un experto, habrá clientes que te buscarán por ello. Podrás crearte más oportunidades de ventas.

  7. Fórmate: una herramienta imprescindible. La formación continua es una herramienta clave para la supervivencia. No es un gasto, es una inversión. Toma ventaja de tu competencia, y sé el primero, en ofrecer a tus clientes los servicios mejorados.

  8. Organización: establece una rutina con la que puedas conseguir ser más productivo y eficaz durante una jornada laboral. De hecho, analiza en qué se te va el tiempo y si has logrado tus propósitos diarios. Establece protocolos de trabajo y mecanismos que te ayuden a lograr tus metas diarias.

  9. Aprende a delegar: El que mucho abarca… Es contraproducente para tu empresa que tú quieras hacerlo todo. Cualquier líder que se aprecie, debe aprender a delegar. Y rodearse de los mejores. Será lo más positivo para tu negocio a largo plazo.

  10. La regla de los 8: Ocho horas de trabajo, ocho horas de dormir, y ocho horas de tiempo de ocio. Es la meta que debes proponerte. A largo plazo, si trabajas más de ocho horas y no descansas lo suficiente, pesará en el desarrollo de tu negocio. Es fundamental tomar descansos, días libres y vacaciones. Si sólo trabajas, al final, no serás tan productivo y eso conduce al fracaso.