Fuente: http://www.eleconomista.es

La rapidez en la obtención de los recursos económicos por parte de las empresas y unos intereses medios, que se sitúan en torno al 6%, para los inversores son los principales motivos que en España están impulsando esta vía de financiación para empresas.

Aunque el crowdlending es una fórmula de financiación que las empresas han venido utilizando desde hace años en países anglosajones, lo cierto es que en España se está comenzando a abrir paso por las ventajas y beneficios que reporta tanto para el tejido empresarial como para los inversores.
Y es que el crowdlending -que está regulado por la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial- «es una nueva forma de préstamos que no proceden de bancos sino de personas o inversores profesionales que se canalizan a través de plataformas como MyTripleA», según ha explicado Jorge Antón, cofundador y CEO de MyTripleA, quien ha participado en la jornada de financiación alternativa organizada por el Comité de Apoyo Legal a Emprendedores de AJE Zaragoza, que está patrocinado por MSP Abogados y Lorente y Lorente, además de contarse con la colaboración en esta actividad del IAJ.

En este foro Jorge Antón ha explicado cómo funciona la plataforma MyTripleA, que es la única en España que cuenta con las licencias de la CNMV y del Banco de España y que tiene préstamos garantizados por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR).

«Es como un mercado al que acuden las empresas que necesitan financiación y los inversores. Nuestra labor es buscar empresas solventes, analizar su riesgo y publicar aquellas que tienen capacidad para devolver la financiación. Se pondera el riesgo y, a la que más riesgo tiene, se le exige más tipo de interés, que se lleva el inversor», ha indicado a elEconomista.es
Además, esta plataforma de crowdlending también se encarga de realizar todas las gestiones, la firma del contrato, reclamaciones ante impactos… «Para el inversor es sencillo porque solo tiene que elegir la empresa».

Una vía que cada vez gana más adeptos. De hecho, la plataforma ha superado en un año los seis millones de euros en financiación.

Una cifra que se cree que irá en aumento porque «las empresas solo conocían el circuito bancario, pero cada vez son más las que valoran estos préstamos, aunque no somos un sustitutivo de la banca, sino un complemento. El número de solicitudes que entra aumenta. En un mes, se recibe una media de alrededor de 120 solicitudes». De ellas, se aprueban alrededor del 14%.

Entre las razones que explican esta demanda creciente de este tipo de préstamos es que las empresas «quieren tener financiación sin gastos de cancelación parcial o anticipada, sin que se les exija tener un producto adicional…».

Además, «las empresas se están dando cuenta de que la dependencia de un solo proveedor financiero es negativa y el crowdlending les evita muchos problemas porque no se refleja en su CIRBE que, si está agotado, no permite acceder a financiación bancaria»-

Aparte, es un canal de financiación muy útil «cuando se crece y se necesita una respuesta rápida» porque las operaciones se fondean en unos 48 horas e, incluso, se recibe respuesta en el mismo día, aunque «los tiempos difieren porque hay que estudiar la documentación». Además, todo el proceso lo puede hacer la empresa desde el ordenador.

No obstante, las empresas que acuden a este tipo de financiación no solo lo hacen para proyectos de crecimiento. «Hay tipologías diversas: desde tiendas de barrio hasta grandes compañías que se anuncian en la televisión. Hemos concedido préstamos desde 2.000 a 250.000 euros y estudiado solicitudes de más de un millón de euros. Son cantidades que normalmente se destinan a circulante o procesos de crecimiento».

De cara al inversor, el crowdlending también ofrece ventajas. «Es un producto que genera una renta. Cada préstamo se valora con un rating para ver el riesgo que el inversor asume. Tenemos más inversores que proyectos por financiar».

Además, la rentabilidad es atractiva porque se sitúa en una media del 6%, aunque el inversor asume el 100% de la rentabilidad y el 100% del riesgo. No obstante, la legislación española «ha sido muy rigurosa. Probablemente es la más restrictiva del mundo».

Y, a todo ello se suma, un factor más: el principio de transparencia porque «todo se publica en la web».

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