Fuente: http://vozpopuli.com

El nuevo crédito a las empresas españolas se desploma. Da igual que las entidades financieras estén ávidas de conceder préstamos para mejorar sus márgenes, o que el producto interior bruto esté creciendo a tasas trimestrales del 0,8%, o que los costes de financiación sean hoy un 45% más bajos que hace apenas cuatro años, o que el sector bancario tenga hoy un acceso prácticamente ilimitado a la barra libre de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) para poder suministrar préstamos a la economía real. Las facilidades coyunturales o estructurales no parecen bastar para que el tejido corporativo español vuelva a demandar soporte financiero.

Fuentes del sector bancario han confirmado a Vozpópuli la preocupación existente en buena parte de las entidades respecto de la caída en la generación de nuevos préstamos a empresas. Las cifras que manejan las propias entidades a partir de datos del propio Banco de España indican que el importe de las nuevas operaciones de crédito han caído un 30,8% en el mes de julio (un 30,6% sin tener en cuenta las renegociaciones) respecto al mismo periodo del año anterior. La evolución viene siendo negativa desde el pasado mes de febrero, si bien las fuentes consultadas por este diario inciden en el hecho de que «la curva va empeorando». Es decir, que la reducción del crédito a empresas se acelera.

El desplome de los créditos se registra en empresas de todos los tamaños, si bien esespecialmente acusado en aquellas de mayor tamaño. Los datos en poder de la banca muestran que los nuevos préstamos de importes mayores de un millón de euroshan descendido un 45,5% en el último año, lo que sitúa este julio como el peor de los últimos seis ejercicios. Para compañías de un tamaño medio (préstamos de entre un millón y 250.000 euros) la caída de las nuevas operaciones es de un 17,1%, y de un 4,6% en las firmas de menor tamaño (préstamos de menos de 250.000 euros).

Falta de demanda solvente y el recurso al BCE

¿A qué se debe este desplome de la financiación empresarial en lo que va de año? Los bancos españoles reconocen una falta de demanda solvente y la ausencia de interés por parte de las propias compañías a la hora de recurrir al crédito para llevar a cabo nuevos proyectos, causas que se unirían al aún inacabado proceso de desapalancamiento de buena parte del tejido empresarial en España. Otras fuentes, por su parte, aluden a la incertidumbre política que se vive desde el pasado año, que habría retrasado numerosas decisiones de inversión, tal y como advirtió el pasado mes de julio el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres.

Otra de las razones que explicarían el menor recurso a la financiación bancaria por parte de las compañías sería, según señalan los investigadores del Ivie, la última política del BCE de comprar deuda empresarial, puesta en marcha el pasado mes de junio. «La caída se explica por los efectos de la extensión del programa de compra de activos del BCE incluyendo deuda corporativa. Al ser este tipo de empresas grandeslas que acceden en general a los mercados para captar financiación, han aprovechado el incentivo que supone la medida del BCE para sustituir financiación bancaria por financiación directa en los mercados mediante la emisión de bonos», explican desde este instituto de investigación económica.

Otras fuentes, sin embargo, quitan peso a la posibilidad de que la compra de deuda por parte del BCE explique la caída del crédito corporativo en España, toda vez que el número real de empresas que pueden acceder a esta financiación no bancaria dispuesta por Mario Draghi es muy reducido (limitado a las más importantes). «Grandes compañías como las del Ibex difícilmente recurrían antes a los préstamos de la banca y tampoco es probable que lo hagan ahora, por lo que la caída se explica más bien por otras empresas de gran tamaño, pero no tanto», añaden.

El consumo y las hipotecas aguantan el tirón

Frente al desplome de la financiación a empresas, los datos de la banca muestran que el crédito hipotecario y al consumo aguantan el tirón y siguen registrando tasas interanuales positivas, si bien a la baja. En el caso de los nuevos préstamos para la compra de vivienda, éstos registraron en julio un incremento del 6,5% (descontando renegociaciones) respecto al año anterior.

Por su parte, el nuevo crédito al consumo registró en julio de este año un incremento interanual del 15,8% (excluidas las renegociaciones). Se trata de una cifra netamente positiva, si bien muy lejos de los crecimientos del crédito registrados hace apenas unos meses, cuando la financiación personal subía por encima del 40% y los bancos españoles desarrollaron todo tipo de estrategias para conceder más préstamos.

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