Las entidades también ofrecen programas de formación para los empleados Las líneas del ICO son algunas de las que más se están concediendo a las pymes

los instrumentos de financiación de circulante más deseados por las empresas y que más está concediendo la banca. Se paga sólo por la cantidad de liquidez que se va prestando y no por la totalidad del crédito concedido. Ése es uno de los principales atractivos para las pymes. Para las entidades tiene la ventaja de que son productos que se van renovando cada año.

“Se debe utilizar para superar las necesidades de tesorería o cubrir los desfases derivados de cobros y pagos. Por ejemplo, lo puede solicitar una pyme que haya realizado una venta de gran importe que va a cobrar de manera mensual. Este instrumento le resultará útil, ya que necesitará circulante para afrontar ese desfase”, comenta el presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas.

L Si lo que se desea es realizar grandes inversiones, el experto recomienda la solicitud de un préstamo. En estos casos, los intereses se cobrarán sobre la cantidad total de la concesión.

Las líneas del Instituto del Crédito Oficial (ICO) también están siendo muy importantes para las empresas más pequeñas. Éstas se conceden a través de las entidades de crédito que asumen el riesgo de la operación. Las firmas tienen así la posibilidad de acceder a financiación a medio y largo plazo a un tipo de interés que suele ser entre el 2% y 4%, según la solvencia de la pyme. Los bancos están firmando nuevos acuerdos con el organismo, que cuenta con el programa FondICOpyme. Este producto se destina a organizaciones que ya han superado las fases de implementación, y que quieren impulsar su crecimiento. Así, las operaciones para las que se concede son muy variadas y pueden ir desde inversiones en I+D+i hasta procesos de internacionalización de la compañía.

Además de unas mejores condiciones, los bancos están lanzando nuevos programas específicos para pymes con los que se les ofrece recursos para gestionar su actividad. Por eso, los empresarios ya no sólo deben estudiar los plazos de devolución e intereses de los préstamos, sino también esa oferta alternativa.

Por ejemplo, en las entidades financieras pueden encontrar asesoría y recursos para extender el negocio a otros países, crear una tienda online o instrumentos para gestionar sus cobros y pagos. Además, también se suele ofrecer cualificación para que las pymes apliquen la innovación en su día a día y cursos dirigidos a los empleados para formarles en áreas estratégicas como las nuevas tecnologías.

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Además de la reducción del coste del crédito, la banca también se está mostrando más flexible en los criterios de concesión. Sin embargo, las compañías no se deben relajar y deben preparar muy bien su presentación.

Las entidades se quieren asegurar de la recuperación del capital que van a prestar, por lo que han potenciado sus mecanismos de control. El departamento financiero de la pyme debe ser consciente de lo que se le va a pedir y asegurarse de que la documentación está al día. Para esta preparación y para contar con más garantías, las empresas pueden realizar la operación a través de entidades como las cámaras de comercio, asociaciones de empresarios o sociedades de garantía recíproca que funcionan como filtro entre los bancos y las pymes.

Uno de los primeros aspectos que se va a estudiar es el área en el que opera la compañía. “Los nuevos préstamos se están concediendo, sobre todo, a sectores productivos que cuentan con una proyección positiva. Sin embargo, sigue siendo más complicado para actividades del ámbito inmobiliario”, asegura Antonio Pedraza, presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas.

Un balance fiscal, archivos en los que se detallen inversiones previas e información sobre la cartera de clientes son algunos de los documentos más comunes que solicitan las entidades. Aunque según la operación, los bancos pueden exigir otros, como una declaración del apoyo de los socios o del patrimonio del que se dispone. Ahora también es común que se pida el impreso 347, en el que se desglosan las actividades de cada trimestre realizadas con terceros, por ejemplo, operaciones con los clientes o los importes de las compras y ventas. Todo ello servirá para evaluar la capacidad de pago y la proyección con la que cuenta la pyme.

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