Financiar a una pyme a cambio de determinada rentabilidad ha dejado de ser un negocio exclusivo de la banca. Las plataformas de crowdlending, que intermedian entre inversores particulares e institucionales y empresas o consumidores que necesitan un préstamo, han consolidado un nuevo modelo de préstamos participativos que el año pasado movió ya unos 100 millones de euros de financiación. Estas compañías financieras digitales (fintech), que operan a través de internet, se sirven de algoritmos y análisis de datos automatizado para decidir en cuestión de horas a quién prestar.

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