Fuente: http://www.expansion.com

Llegan las rebajas a El Ganso, pero conseguir un trabajo aunque se sea miembro de la familia ‘cuesta’ lo mismo que antes. Gansadas las justas para la enseña fundada hace trece años por dos hermanos y cuyo 49% pertenece a L Capital, el brazo inversor de LVMH.

32.000 euros. Es la cantidad con la que nació la marca El Ganso en 2004. 21.000 euros llegaron a través de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid y Avalmadrid, y el resto del coche y la moto que vendieron los hermanos Álvaro y Clemente Cebrián para conseguir fondos. Ahora facturan más de 70 millones de euros y han abierto puntos de venta en Londres, Lisboa, México DF o Hamburgo. Las tarjetas de visita de los dos hermanos repiten cargo: cofundadores y consejeros delegados. Clemente Cebrián (Madrid, 1974) es la pata encargada de las tiendas, del márketing y de la venta online, y quién no dudaría en dar un paso a un lado si en algún momento fuera más útil tener un único consejero delegado. «Lo importante es la empresa y la familia».

– Perdone que rompa la magia de la Navidad, pero ¿de verdad renunciaría a su cargo de CEO?

Sí, y mi hermano también lo haría. Algunas veces hemos abordado el tema de dejar el timón en una única persona y que el otro dé un paso al lado. No tendríamos ningún problema en hacerlo si fuera lo que la empresa necesita.

– Es verdad, que lo suyo son los gansos y éstos no se pavonean.

No existen problemas de ego entre nosotros. Álvaro y yo somos muy diferentes, pero nos complementamos; el coliderazgo está muy bien cuando se sabe qué se le da mejor a cada uno. En contraposición a mí, mi hermano se ha dedicado más a la parte de expansión y producto.

– Su otro hermano, Alberto, ha empezado a trabajar en El Ganso y su padre ostenta la presidencia.

La figura de nuestro padre es fundamental. Siempre ha sido empresario y sabe lo que significa que las cosas te vayan bien y mal. Esto no va de que nos haya dado dinero y por eso sea importante, sino de los valores que nos han enseñado.

– ¿Cuáles son?

Esfuerzo, sacrificio y luchar por las cosas. Él repite mucho una frase: «Cada día tiene su afán». Es decir, vivir en el presente.

– ¿Trabajar con la familia tiene más de esfuerzo, de sacrifico o de lucha?

Al principio era un lío, porque en las comidas familiares todo el mundo opinaba. De ropa, como de fútbol, parece que todo el mundo sabe. Hemos decidido separar los temas familiares y profesionales.

– Difícil tarea cuando se trabaja con varios miembros, ¿no?

Nosotros fichamos a gente de la familia siempre y cuando sea buena. La empresa familiar no se puede convertir en el espacio que da trabajo a quien no cogen en otros sitios. No es una oficina de empleo.

– ¿No lo será tampoco para la siguiente generación?

Tengo cuatro hijos y Álvaro, tres. De los siete, el mayor es mi hijo Clemente, que tiene diez años, así que no lo hemos pensado. No quiero que tengan el peso del legado.

– Hablando de familia, ¿aumentará la de El Ganso con más marcas?

Hemos pensado en crear otra enseña o entrar en nuevos sectores, como hogar, pero ahora mismo hay que centrarse en la expansión territorial y digital. Además, la mujer sigue siendo un reto enorme -tienen colección femenina- porque El Ganso se ha visto siempre como una marca masculina.

– Pues pongámonos gallitos. ¿Hasta donde llegará El Ganso?

En 2016 hemos abierto unos 35 establecimientos en España y en el extranjero poniendo especial hincapié en los mercados francés, británico y mexicano. En Francia se reforzará la alianza con Galerías Lafayette, y en los próximos años abriremos en torno a unas 20 tiendas anuales.

– ¿Y Estados Unidos?

Es un gran reto y uno de los países de donde estamos recibiendo más peticiones para entrar, pero requiere de una estructura muy sólida. Además, salvo en México DF, todas nuestras entradas en los mercados internacionales han sido sin socio.

– En España cuentan con un gran aliado como El Corte Inglés.

Mucha gente nos ha conocido gracias a El Corte Inglés. Para una marca es un salto cualitativo vender allí y nosotros lo hemos notado.

– ¿Y han percibido el Brexit en sus tiendas de Londres?

Sí, ahora vendemos más y nos va mejor, y no sólo a nosotros.

– Volvamos al continente: El Ganso fabrica todo en Europa, ¿tienen tentación de producir en China?

Claro que hay una tentación de márgenes, pero para nosotros fabricar en cercanía y con materiales de calidad es clave. No tenemos el tamaño para controlar que el proceso de fabricación en Asia se hiciera manteniendo la ética y la responsabilidad social.

– Dice que es un friki de la tecnología, ¿el comercio online es una prioridad para usted?

Hay un crecimiento muy fuerte de toda la parte online en el sector retail, que está más atrasado en digitalización respecto a otros sectores y que ha tenido una fuerte dependencia del punto de venta físico, descuidando otros canales. Nuestro reto es digitalizar las tiendas.

– Hace algo más de un año, L Capital adquirió el 49% de la empresa. ¿Les costó tomar la decisión?

Fue difícil. Durante cuatro años varios pretendientes llamaron a nuestra puerta y siempre decíamos que no, pero L Capital conoce el sector, tiene reputación, aceptó una minoría y tuvimos buen feeling personal. Esto te obliga a organizarte porque tienes que reportar, pero es un valor añadido al negocio.

– Y vender toda su participación, ¿sería posible?

Ahora te diría que no, pero nunca se sabe. Álvaro y yo somos dos caracteres diferentes. Salvando las distancias por edad y por todo, él es un Amancio Ortega o un Isak Andic que han creado la empresa de cero. Yo tengo un perfil al que le atrae más montar proyectos nuevos, pero cuando uno de los dos piensa como Álvaro es muy difícil vender.

– Pero que L Capital consiga la mayoría no es tan descabellado, ¿no?

Nuestra idea es mantenerla, pero repitiendo la frase de mi padre, «cada día tiene su afán».

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