En estos últimos años, las entidades financieras han endurecido sus condiciones de acceso al crédito, por eso es importante el papel de las Sociedades de Garantía Recíproca

Aval: firma que se pone al pie de una letra u otro documento de crédito, para responder de su pago en caso de no efectuarlo la persona principalmente obligada a él. Así define la Real Academia esa palabra que tantas y tantas veces han oído los emprendedores y empresarios a la hora de solicitar un crédito. Es, en el fondo, una garantía bancaria. Una firma, como bien dice la RAE, con la que la entidad financiera se garantiza el cobro del crédito que concede.

Precisamente esa firma se ha convertido en un requisito imprescindible a la hora de solicitar dinero al banco, lo que convierte en misión casi imposible conseguirlo. Sin embargo, los empresarios y emprendedores deben saber que no todo está perdido. Hay entidades cuya actividad se centra precisamente en avalar proyectos empresariales con el objetivo de impulsar el crecimiento económico de la comunidad. En ello, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) tienen mucho que decir.

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