Madrid se ha convertido en el epicentro de las sociedades de garantía europeas. Durante los días 1 y 2 de junio, la capital española ha acogido la Asamblea Europea de Instituciones de Garantía (AECM), que ha permitido celebrar los 25 años de vida de la institución, con la presencia 300 profesionales y representantes de los sistemas de garantía de 42 países, y con la Presidencia de Honor de Su Majestad el rey Felipe VI de España. Al simposio internacional, que se ha desarrollado durante estas dos jornadas, también acudieron responsables del Grupo Banco Mundial que aúna al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, la Asociación Internacional de Fomento, la Corporación Financiera Internacional (CFI), el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones.

 

Ante el nutrido grupo de expertos del sistema financiero mundial, los responsables de las sociedades de garantía de Europa, que celebran también sus “bodas de plata”, manifestaron la necesidad de que la UE apoye los proyectos de las pequeñas y medianas empresas, principal motor de empleo en el continente. Ejemplo de la necesidad de financiación, es el trabajo desarrollado por las agrupaciones que engloba AECM, que sólo durante el pasado año concedieron garantías a 654.000 operaciones por valor de 30.000 millones de euros. Para poner de relieve la trascendencia de estos instrumentos, la asociación ha elaborado un estudio sobre la importancia de los intermediarios financieros para las pymes y la evaluación de los diferentes efectos económicos. El informe refleja que las garantías ofrecen un efecto multiplicador mayor que el que conceden los organismos europeos a través de los bancos.

 

El presidente de la Confederación Española de Sociedades de Garantía (Cesgar), José Rolando Álvarez, que inauguró el encuentro junto a su homólogo europeo, Bernhard Sagmeister y a Begoña Cristeto, secretaria general de Industria y de la Pyme, solicitó a las administraciones españolas y europeas ayudas para estos sistemas. En su intervención, Álvarez ha remarcado también que «Europa debe tener un papel fundamental en la financiación de los proyectos empresariales de menor dimensión». Al respecto, ha concluido que «es el momento de reclamar que la nueva Europa, la que queremos reconstruir, esa que debe huir de populismos y ha de superar el Brexit, que tenga entre sus prioridades a las personas, al Estado de Bienestar, pero también a las pymes. Si las 23 millones de pequeñas empresas que tenemos acceden a financiación para crear empleo, y hacer nuestras economías más grandes en condiciones de mercado, evitaremos problemas».